Autol

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Datos

Ermita de la Virgen de la Cueva y ermita del Santo Ángel, el Puente Romano sobre el Río Cidacos. A la salida del pueblo se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Nieva, edificio de mampostería encadenada con ladrillo de tipo mudéjar. Data del año 1774. Monasterio de Yerga: En pleno monte, a doce kilómetros del pueblo, se encuentran los restos de la ermita de Santa María de Yerga. La talla de este templo se venera en la Iglesia Parroquial. El conjunto estaba construido en mampostería y sillería. Lo que se conserva parece ser de la segunda mitad del siglo XII.

Fiestas

  • 8 de septiembre, San Adrián y Santa Natalia.
  • 3 de febrero, San Blas.

Economía

Predomina la agricultura, sobre todo los cultivos de regadío y la industria conservera. Destaca la industria del champiñon.

Historia

Aparece en el Voto de Fernán González con el nombre de Abtole y como Autonium con García IV de Nájera. Su historia está ligada a Arnedo en la época de las luchas de los reyes cristianos por La Rioja, y se rigió por su fuero. Fue de Navarra hasta ser devuelta por Sancho tras el arbitraje de Enrique II de Inglaterra. Era uno de los castillos que reclamaba D. Alonso VIII de Castilla en el año 1176. Sus últimos señores fuerno los Marqueses de Fontellas. Ya en la Guerra de la Independencia, Autol luchó contra los franceses y en 1833 contra los carlistas, por lo que fue nombrada "muy leal villa".

Qué visitar

En su interior destacan dos capillas barrocas dedicadas a la Virgen del Rosario y al Cristo, además de una imagen de la Virgen con el niño de estilo románico. Se trata de una talla románica en madera policromada, de principios del siglo XIII, con rasgos ya propios del Gótico: los ropajes, la verticalidad, el gesto sonriente; unidos a los típicos del Románico; su inmovilidad, la nula comunicación entre la madre y el niño, sirviendo ésta como trono para Jesús.

  • Numerosos edificios blasonados de piedra sillar y ladrillo.
  • Ruinas del castillo medieval en lo alto del cerro.
  • Famosos monolitos de arenisca, "El Picuezo y la Picueza", verdaderos guardianes de la villa. En una curiosa leyenda se dice que un hombre y una mujer que portaban en unos cestos uvas que habían sustraído, fueron interrogados. Con firmeza contestaron: «¡Que Dios nos vuelva piedras si son uvas lo que ocultamos!»; dos fantásticos monolitos de extrañas y alucinantes formas surgieron en aquel lugar.
  • Mercadillo, los sábados.
 
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