Castillo de Clavijo

De WikiRioja

El castillo de Clavijo se encuentra en la localidad riojana de Clavijo y fue construido por los árabes antes del siglo X, debido al importante lugar estratégico que ocupaba. Desde esa zona es fácil controlar los pasos del desfiladero del río Leza y ver gran parte del valle del río Iregua. Está constituído por una muralla de unos 85 metros de largo por 1´50 metros de grueso, en la que existen cuatro torreones o cubos, siendo sus linderos por la derecha, izquierda y fondo, con terrenos eriales propiedad del municipio.

El castillo consta de una larga cortina reforzada por torreones a modo de contrafuertes, en la que se ubica la puerta cerca del extremo norte. Se levanta un descalabrado torreón de planta rectangular, del que parten a su vez unos cortos muros hacia el este para formar un recinto independiente. Otro muro más corto parte de éste, de nuevo en dirección norte. Ni éste ni el primero tiene prolongación, ni cierre por el este, puesto que la forma de la roca, y su altura, hacen innecesaria la defensa en esa dirección.

Los muros, de algo más de 1 metro de espesor, son de mampostería, y estaban totalmente enlucidos. En el muro sur de la torre, y en uno de los contiguos, en la base, se ve claro aparejo altomedieval.

Este castillo es uno de los más genuinamente roqueros de toda la Península, y tal vez uno de los más espectaculares. Desgraciadamente es más conocido por la leyenda que por su hermosa estampa.

La Leyenda de Clavijo

Apartado de las rutas que siguen los valles del Leza y del Iregua en dirección a la Meseta, el castillo parece no haber tenido más misión que la de refugio, para los propios habitantes del pueblo y de las cercanías. Resulta difícil pensar que allí haya tenido lugar batalla alguna de importancia.

La leyenda cuenta que Ramiro II se negó a pagar a Abderramán III el degradante tributo de las cien doncellas, declarándose una guerra que culminaría en la batalla de Clavijo. Durante este combate apareció el apóstol Santiago para ayudar al monarca cristiano quien consiguió una gran victoria. La intervención de un apóstol guerrero, enormemente distante de la clásica figura evangelizadora, decidiría la batalla a favor de las tropas cristianas. El eco de esta batalla le valió al Apóstol Santiago el discutido título de “Patrón de España”, cuyo nombramiento desató en su tiempo airadas polémicas entre los partidarios de su figura y los defensores de Santa Teresa de Jesús. Esta leyenda carece de todo fundamento histórico.

Historia Nobiliaria

Existen algunos documentos que hacen referencia al castillo, aunque sea de una forma esporádica. En el año 1033, Sancho III de Navarra, dio el castillo al entonces pujante monasterio de Albelda. En 1177, el castillo de Clavijo, que pertenecía a Alfonso VIII de Castilla, fue reclamado por Sancho el Sabio de Navarra, alegando antiguos derechos. A fines del siglo XIV la población y el castillo pertenecían a Diego López de Zúñiga, Justicia Mayor del Reino de Castilla, quien lo entregó a su hijo Iñigo con motivo del matrimonio de éste, con Juana de Navarra. En 1476, la familia Zúñiga lo vendió a los condes de Aguilar, señores de los Cameros.

 
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