El conde García Ordóñez

De WikiRioja

El conde García Ordóñez fue, sin duda, uno de los personajes de más influjo en La Rioja en el cuarto final del siglo XI. Conocido por el “crespo de Grañón” y por “el enemigo malo del Cid”, fue alférez de Alfonso VI y uno de los hombres de su confianza.

El 4 de julio de 1076 era despeñado en Peñalén (Navarra) Sancho Garcés IV, el último rey de Nájera. Navarra pasaba en esa fecha a ser regida desde Aragón, y La Rioja era anexionada a Castilla. Alfonso VI, hombre perspicaz, se apresuraba a casar a su alférez con la riojana Doña Urraca, Señora de Alberite, hermana del rey despeñado, e hija, por tanto, del rey García el de Nájera. A los nuevos esposos les honraba con el título de condes de Nájera, Calahorra, Grañón y Arnedo y les encomendaba el gobierno de La Rioja, con jurisdicción casi soberana. Así se continuaba en ellos, de alguna forma, la tradición y el esplendor de la antigua corte najerina, y el autogobierno de La Rioja.

La enemistad entre el Cid Campeador y el conde García Ordóñez tuvo como consecuencia la invasión de La Rioja por aquél en la primavera de 1092. El Cid, al frente de un aguerrido ejército de moros y cristianos, en acometida feroz, llevándolo todo a sangre y fuego, tomó Alfaro, destruyó Alberite, saqueó Logroño y se volvió luego a Zaragoza sin haber podido guerrear con el conde riojano, quien prudentemente no aceptó salir al encuentro de su rival, que lo buscaba en retadora actitud.

El conde García Ordóñez y su esposa doña Urraca pusieron mucho empeño en la repoblación y el engrandecimiento de La Rioja. Buena prueba de ello son los fueros otorgados por Alfonso VI a Nájera y a Calahorra en el año 1076, y a Logroño en 1095, después del saqueo del Cid.

A García Ordóñez le ha perjudicado la sombra que viene proyectando sobre él la figura ingente del Cid. Sin embargo, para Balparda, el conde riojano es “representante menos genial y literario, pero más disciplinado y no menos eficiente que el Campeador; en la labor de sistemático avance y conquista fue, como Lope Iñiguez, Lope y Diego Sánchez, y los demás condes de Cantabria, uno de los principales colaboradores de Alfonso VI”.

García Ordóñez, el conde riojano, sobrevivió unos años al Cid y murió poco después del año 1104.

 
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