Monasterio de Santa María la Real de Nájera

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Monasterio de Santa María la Real de Nájera
Patio interior del Monasterio de Santa María la Real de Nájera
Retablo de Santa María la Real de Nájera

Santa María la Real de Nájera Excepcional monasterio siglos XV y ss., de forma rectangular, estilo gótico de tres naves y crucero. Panteón de los Duques de Nájera, renacimiento. Panteón real a los pies, con el sepulcro, entre otros, de la madre de Alfonso VII de Castilla, doña Blanca de Navarra, escultura del XII. Artística sillería del Coro del XVI. Claustro de dos pisos, de estilo grecorromano el alto y gótico-renacimiento el bajo. Capital del Reino de Navarra en los siglos X y XI. Espectáculo Teatral de luz y sonido en su Claustro.

Nació para poner un florón a la Corte de Nájera. Y nació de la piedad de la reina Estefanía y del espíritu emprendedor de El rey García de Nájera.


Contenido

Santa María la Real y el rey cazador (leyenda najerense)

“Santa María de Nájera es fundación real. El rey García de Nájera, por consejo y persuasión de su mujer Estefanía, se determinó a hacer de la casa del Señor una obra tal que de ella resultase perpetua memoria de sus nombres. Sobre la causa que impulsó al rey se refiere la siguiente piadosa leyenda:

Iba un día el rey don García de caza a caballo y soltó su neblí en persecución de una perdiz. Las dos aves se perdieron entre la espesura y el rey, pie a tierra, las siguió, advirtiendo en la peña la entrada de una cueva de la que salía una gran claridad. Entró don García y quedó asombrado ante el maravilloso hallazgo de un rústico altar, iluminado por una lámpara y adornado por una jarra de frescas y olorosas azucenas; sobre él se encontraba una bella imagen de la Virgen con el Niño en sus brazos; en la peana del altar había una campana. A uno y otro lado de la Virgen, en actitud pacífica, se encontraban la paloma y el neblí.


Don García

Don García instituyó la orden Militar de la Terraza, dándole por insignia un collar de oro del cual pendía una jarra de azucenas como la que se hallara en la cueva y considerándola símbolo de la Anunciación y divisa de la Virgen”.


Historia

El 29 de junio de 1056 consagró su iglesia el arzobispo de Narbona asistido de los obispos Gómez de Burgos y Gómez de Nájera y en presencia de Sancho de Pamplona y Nájera, de Fernando de Castilla y de Ramiro de Aragón. Atendieron a su culto los clérigos isidorianos de liturgia visigótica, hasta que dueño Alfonso VI de La Rioja incorporó en 1079 la abadía de Nájera al monasterio de Cluny, no sin resistencia de clérigos y pueblo.

Bajo el marchamo cluniacense, Nájera se incorpora plenamente a la misión organizadora de la peregrinación jacobea, fundando albergues a lo largo del camino: Torreviento, Valcuerna, San Lázaro…

También sus monjes dentro de La Rioja estuvieron presentes en el momento de la colonización; a este monasterio se unió el de Santa Coloma, de arranque prerrománico y restauración del siglo X, bajo cuyas naves celebró su aniversario en 950 el rey don Sancho con el obispo de Calahorra y cinco abades; en 1052, García el de Nájera aneja a Santa María La Real, como simple priorato, la abadía de San Andrés de Cirueña, regida por varios monjes en 924 y arropada por numerosas gentes y colonos que el rey Sancho II Abarca sometió al abad en 972 bajo régimen de abadengo; en lo más alto de Cameros, cerca de Nieva de Cameros, la encomienda de Santa María de Castejón pasó a Nájera, como simple eremitorio, en 1169; tal vez la abadía de San Julián de Sojuela, fundada en 996 y ampliamente dotada por el rey Sancho III el Mayor, en 1034 se añadió como eremitorio al monasterio najerense.

Este prolijo recuento sitúa la colonización de muchos pueblos unida a la influencia monacal: Arenzana de Arriba, Azuelo, Bezares, Cirueña, Santa Coloma, Sojuela, que dependieron de Nájera en su jurisdicción eclesiástica hasta bien entrada la edad contemporánea.

El monasterio

El Monasterio de Santa María la Real de Nájera es uno de los lugares más emblemáticos de La Rioja porque, además de sus valores artísticos, es un fiel reflejo de la importancia histórica de esta zona como germen de los reinos españoles durante los siglos medievales.

Puerta de Carlos I de España , y de Alemania

La entrada al Claustro del Monasterio se hace a través de esta puerta llamada así por los benedictinos en agradecimiento a las ayudas recibidas para su construcción. Podemos ver su escudo policromado y, coronando la Escalera Real, una gran cúpula de media naranja con casetones pintados donde puede leerse la fecha de construcción: 1594

Claustro de los caballeros

Alberga en sus muros las tumbas de numerosas familias riojanas, navarras y vascas de los siglos XVI al XVIII. Realizado en 1517 y 1518, de estilo gótico-plateresco. La barbarie y la incultura han menguado significativamente su belleza original ya que fue utilizado como cuartel en tiempos de la Guerra de la Independencia, se suele decir que fueron las tropas de Napoleón las responsables de la decapitación de las figuras del claustro hacia 1809. Más tarde hacia 1835, en tiempos de Mendizabal, los monjes benedictinos habitantes de este Monasterio desde 1079, son exclaustrados y el lugar se utiliza mal: cárcel, almacén de Obras Públicas, plaza de toros, teatro, lugar donde vivian los pobres del pueblo, cuartel, escuelas... En 1889 se declaró Monumento Histórico-Artístico Nacional y seis años más tarde son los franciscanos quienes comenzaron a habitarlo.

En el ala sur del claustro encontramos la capilla de doña Mencía López de Haro, cuyo sepulcro puede verse en el centro con su estatua yacente. De estilo gótico, al igual que el resto de las tumbas, excepto la que está al fondo a la izquierda que pertenece al caballero Garcilaso de la Vega. Este murió en la batalla de Nájera en 1367, aunque la urna funeraria data de 1200 y es de estilo románico pero desgraciadamente muy mal conservada.

Destaca también el Mausoleo de Don Diego López de Haro, X señor de Vizcaya, cuya tumba del siglo XIII está decorada al igual que la de su mujer doña Toda Pérez con escenas del sepelio y rematada con el escudo de su linaje, que ostenta los títulos de Señor de Vizcaya y Conde de Nájera. Al final de este lado del Claustro encontramos una bella puerta de nogal de estilo plateresco decorada con casetones.

Iglesia

Levantada hacia 1422 en estilo gótico tardío, está compuesta de tres naves y un crucero, la central más ancha y alta que las laterales, un curioso triforio y dos tribunas platerescas. Posteriormente se van incorporando los diferentes espacios a la construcción original.

Panteón Real

Realizado hacia 1556. Estas arcas funerarias son muy posteriores a la muerte de los reyes. Es, pues, un panteón renacentista con motivos platerescos. Aquí están enterrados personajes de dos dinastías diferentes: la Jimena o Abarca, que gobernó este reino de Nájera-Pamplona entre 918 y 1076, y la dinastía del Rey García Ramírez el Restaurador, padre de Blanca de Navarra.

Cueva

Flanqueando la entrada vemos en posición Orante a Don García y a Doña Estefanía, fundadores del monasterio. Antes de acceder a ella observamos la pared de la que salen los nervios de la bóveda del Panteón Real.

Panteón de infantes y tapa del sepulcro de Blanca de Navarra

De la misma época que el Panteón Real, pero con tumbas mucho más sencillas, contemplamos los sepulcros de los miembros secundarios de la Familia Real.

Situada en el centro de este Panteón encontramos la tapa del sepulcro de Blanca de Navarra, esposa de Sancho el Deseado y madre de Alfonso VIII. Murió a los dieciocho años, en 1134, de "sobreparto" y su esposo mandó esculpir este sarcófago del cual sólo conservamos la parte superior. Expresividad y riqueza simbólica son los rasgos que caracterizan a las escenas: muerte de Blanca y dolor de su esposo, escenas de Antiguo y del Nuevo Testamento y sobre todo la imagen del Pantocrator acompañado del Tetramorfos y los Apóstoles.

Sillería del coro

Obra maestra del gótico florido realizada, parece ser, por los hermanos Amutio en 1493. Lugar utilizado por los monjes para el rezo colectivo, en el que se mezclan motivos religiosos, profanos, decoración vegetal, geométrica, retazos de la vida cotidiana, rostros de otras razas, monstruos... Destacan también la delicada ejecución de sus respaldos, misericordias, dosel y presidiendo el conjunto Don García Rey fundador.

Altar Mayor

El retablo fue realizado hacia 1690 por Francisco de la Cueva y Mateo de Rubalcaba y está caracterizado por la grandilocuencia y la exuberancia. De abajo hacia arriba podemos ver tres hornacinas con réplicas de los tres elementos que el rey encuentra en la cueva junto con la Virgen. En el centro, Santa María la Real, obra maestra del románico riojano caracterizada por el frontalismo, el hieratismo, la sobriedad y por presentar al niño como Dios bendiciendo a su pueblo. A su derecha San Benito y Don García y a su izquierda Santa Escolástica y doña Estefanía. Un friso recuerda la leyenda del hallazgo, encima de él un calvario y coronando el conjunto el escudo de Carlos I de España y V de Alemania.

A la izquierda del Retablo Mayor se puede ver el sepulcro renacentista de los Manrique de Lara (Duques de Nájera y Condes de Treviño) con su escudo de armas.

De salida ya al claustro, se accede al jardín, a través de la Puerta del Árbol del Bien y del Mal para contemplar la primorosa ejecución de las tracerías caladas como su hubieran sido realizadas por una bordadora, todas diferentes.

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