Ocupación musulmana y reconquista de La Rioja
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Ocupación musulmana y reconquista de La Rioja
Sobre la ocupación musulmana de la zona tampoco existen datos relevantes en los primeros cien años, salvo que Alfonso I de Asturias, aprovechando varios años de seguía en la región, irrumpió con sus tropas por la Bureva y Pancorbo en el valle del Ebro hasta Calahorra y conquistó por primera vez Logroño en el año 755. Cuatro años más tarde Abderramán I recuperaba la zona y se volvía a la situación anterior.
Desde finales del Siglo VIII hasta principios del X destaca en la zona del Ebro, que los historiadores musulmanes denominan la 'Frontera Superior', la familia de los Banu Qasi, ('hijos del conde Casio', noble visigodo convertido al Islam) que supieron aliarse con las gentes del país y así establecer un gran frente defensivo a lo largo del valle del Ebro, en el vértice entre Navarra, Aragón y La Rioja, fieles al emir omeya Abderramán y a su hijo Hishan I. Sus plazas fuertes fueron Tudela, Tarazona y Borja en Aragón; Valtierra y Deyo de Estella en Navarra y Arnedo, Viguera y Albelda (Al Baida = 'la blanca') en La Rioja. A partir de 915 se inicia la decadencia de los Banu Qasi pero Calahorra, Arnedo y Alfaro fluctúan durante un siglo más entre moros y cristianos. Por eso, la parte más oriental de la Rioja conserva todavía hoy reminiscencias árabes notables (en Arnedo, Cervera y Alfaro, por ej.) y su reconquista sería más compleja y tardía: las tierras del valle del Alhama seguirían en poder musulmán hasta que el rey Alfonso I de Aragón conquistó Tudela y Tarazona en el año 1119. Es a partir de entonces cuando las plazas de Alfaro y Cervera pudieron vivir tranquilas y quedó totalmente liberado el territorio de La Rioja actual.
En los cuatro siglos que duró la dominación árabe sobre alguna de las zonas del territorio riojano, la región fue una especie de 'tierra de nadie' y la población estuvo sometida a continuos ataques y escaramuzas por parte árabe. Eran frecuentes en esos años las 'azeifas' de rapiña contra las poblaciones campesinas y las devastadoras razzias árabes, sufridas cada verano. Durante casi un siglo (759 - 844) la línea del frente se podría situar entre los valles del Najerilla (Grañón y Nájera) y del Iregua - Viguera y Albelda (Clavijo)
Logroño, aldea insignificante en esa época, quedaba justo en el límite de la 'Frontera Superior' del territorio musulmán, fortificado en las plazas de Viguera y Al Baida (Albelda) y estas fortalezas serán el foco de la confrontación para los monarcas asturianos - leoneses (Los Ordoños y Ramiros) y navarros - (los Sánchez Garcés).
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