Práxedes Mateo Sagasta

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Práxedes Mateo Sagasta

Don Práxedes Mateo Sagasta nació en Torrecilla en Cameros el 21 de julio de 1825, y murió en Madrid el 2 de enero de 1903. Estudió humanidades en Logroño y la carrera de Ingeniero de Caminos en Madrid, que terminó con el número uno de su promoción. Metido en política desde muy joven, fue doctrinal e intransigente en los comienzos, pero la experiencia le fue enseñando la moderación y la concordia, siendo después prototipo del político realista y pragmático. Hasta 1868 estuvo metido en todas las conspiraciones de carácter liberal y tomó parte muy activa en el destronamiento de Isabel II; pertenecía al partido progresista desde 1848 y fue diputado en varias ocasiones. Por primera vez fue ministro, concretamente de Gobernación y Estado, en el gobierno provisional formado a la caída de Isabel II en 1868, y presidente del Consejo en 1871. Pero su momento político cumbre lo alcana al aceptar, no sin cierta resistencia inicial, la restauración borbónica en la persona de Alfonso XII, hijo de la Destronada, en 1875. Desde ese momento, y por espacio de un cuarto de siglo, Sagasta y Cánovas del Castillo se van a repartir la gobernación del país, sobre todo a partir de la prematura muerte de Alfonso XII en 1885, que hizo a su viuda, doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, tomar las riendas de la regencia antes de nacer su hijo Alfonso XIII. Mediante el llamado “Pacto de El Pardo” se instauró entonces el famoso y conocido “turno pacífico de partidos” capitaneados a dos bandas por Sagasta y Cánovas.

Al morir asesinado Cánovas del Castillo en 1897, nuevamente vemos a Sagasta en el poder, en 1898, en uno de los momentos más dramáticos de la historia de España. Partidario de ceder en la cuestión de Cuba, fue fiel a su principio de no imponerse a la opinión, presintiendo la derrota. La pérdida de los últimos restos del imperio español no puede ser atribuida a la política de Sagasta, pero arruinó su carrera para siempre. Dejo el poder en plena desmoralización nacional el 3 de marzo de 1899; y aunque volvería circunstancialmente a él dos años después, presenciando la mayoría de edad de Alfonso XIII, estaba claro que su época había pasado sin remedio. Después de una votación adversa en el Congreso, abandonó definitivamente la presidencia el 3 de diciembre de 1902. Agotado y sin ánimos, murió un mes más tarde. Es de destacar que este hombre, que tuvo en sus manos los destinos de España durante treinta años, vivió modestamente y murió pobre. Amó mucho a Logroño e hizo muchas cosas por engrandecer la ciudad. María Cristina, que le apreciaba mucho, dicen que se adelantaba siempre y le preguntaba al entrar Sagasta en palacio: “¿Qué es lo que necesita Logroño?”.

A Sagasta se le apodó “el Pastor”, no ya por proceder de Cameros, sino porque estimaba que la política era el arte de “pastorear”, de tutelar la situación. En Logroño un instituto lleva su nombre, Instituto Sagasta, así como la calle Sagasta.

 
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