¿Qué ver en Toro con niños?

Somos Estándar – No dejes que los niños jueguen

Ana es una ilustradora venezolana cuyo camino hacia la creación de libros ilustrados no fue lineal. Ha pasado por muchos lugares divertidos y etapas creativas, como trabajar como tutora de inglés para niños de preescolar en su Caracas natal, como pastelera en Manhattan y como diseñadora gráfica en México D.F. Ahora vive en Toronto con su marido y un tonto Boston Terrier llamado Moe. A Ana le gusta leer, hornear, dar largos paseos en los que saluda a muchos perros y escribir sobre sí misma en tercera persona. Si quieres ver más de su trabajo y su proceso creativo -también muchos vídeos de Moe lloriqueando por comida- puedes seguirla en Instagram.

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También es conocido por su papel de ladrón excéntrico e ininteligible Fred Fenster en Sospechosos habituales (1995); Benny Dalmau en Basquiat (1996), con el que ganó dos premios Independent Spirit consecutivos; Dr. Gonzo en Miedo y asco en Las Vegas (1998); el adicto al juego Franky Four Fingers en Snatch (2000); el depredador y desquiciado antagonista Jackie Boy en Sin City (2005); el revolucionario Che Guevara en Che (2008), actuación que le valió el premio al mejor actor tanto en el Festival de Cannes como en los Premios Goya; y como Alejandro, un misterioso y despiadado agente que pretende acabar con un cártel de la droga en Sicario (2015), por la que del Toro fue nominado a varios premios, entre ellos el BAFTA al Mejor Actor de Reparto.

Entre sus otros papeles se encuentran las interpretaciones del Coleccionista en el Universo Cinematográfico de Marvel; el capo de la droga Pablo Escobar en Escobar: Paraíso perdido (2014); Lawrence Talbot en el remake de 2010 de El hombre lobo; y el rompecódigos en Star Wars: Los últimos Jedi (2017). En 2018, protagonizó el papel de Richard Matt en la miniserie de Showtime Escape at Dannemora, por la que recibió una nominación al Premio Primetime Emmy al Actor Principal Destacado en una Serie Limitada o Película.

Marco de escalada Selwood Toro

Lo entiendo; estás navegando por Instagram y ves todos esos bonitos retratos de niños sonriendo, divirtiéndose y besando a mamá. ¡Tú también quieres esos recuerdos! Tus hijos están creciendo demasiado rápido, tal vez tu hija está a punto de perder su primer diente, y quieres recordar esa carita de cuando tenía 5 años.

Sin embargo, cada vez que intentas hacer una foto a tus hijos, obtienes una sonrisa falsa, o la foto no hace justicia al recuerdo que quieres tener para los próximos años. No te preocupes. Deja que te cuente algunos trucos que los fotógrafos dominamos y que harán que tus hijos sonrían a la cámara y den esa gran carcajada con la que sueñas.

Recuerda que eres tú quien quiere el recuerdo de tu pequeño paquete de alegría persiguiendo a su hermana mientras juega fuera. Tus hijos están ocupados divirtiéndose, cuando nosotras -como madres- interrumpimos el momento para hacer clic en nuestros teléfonos/cámaras probablemente romperemos la dulce conexión que ansiamos documentar.

¿Por qué? Porque sabemos -porque lo sabemos- que de una forma u otra, capturaremos esa dulce sonrisa. Algunos niños son tímidos, y eso está bien, otros son extrovertidos, y eso también está bien. Tenemos montones de trucos a mano, pero antes de usarlos leemos a tu hijo, entendemos qué es lo que hace que los niños hagan tic, y entonces adaptamos nuestro enfoque. Para los niños hiperactivos, puede ser perseguirlos jugando al escondite; para los introvertidos, puede ser recoger flores o ver quién puede saltar más alto.

Los hijos secretos del amor que el público no conoce

Conocemos la razón del cambio de pronóstico: Los niños más vulnerables del mundo no han tenido un acceso equitativo a la educación. Incluso cuando van a la escuela, millones de ellos no adquieren la alfabetización básica, las matemáticas y las habilidades para la vida que necesitan para llevar una vida decente y conseguir un empleo.

Son los niños de las familias más pobres. Son niños cuyos hogares y escuelas han sido destruidos por la guerra, la violencia o los desastres naturales. Son niños cuyo acceso a la educación se ve obstaculizado por la discapacidad. Son niños que viven en aldeas remotas y no tienen medios de transporte para llegar a la escuela más cercana. Son los niños que tienen que trabajar para ayudar a sus familias a llegar a fin de mes.

Sabemos que cuando llevamos las oportunidades educativas a las zonas de más difícil acceso, ganamos varias batallas: el aprendizaje mejora, el compromiso de la comunidad se refuerza y los niños, especialmente las niñas, pueden ejercer su derecho a la educación.

También creo que debemos erradicar las actitudes y los comportamientos sociales perjudiciales que socavan las escuelas como lugares de aprendizaje. Los nuevos datos confirman que la violencia en el camino a la escuela y en la escuela es un grave obstáculo para el aprendizaje de las niñas. El matrimonio infantil también priva a las niñas de su derecho a la educación. No se puede tolerar.

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