Sierra de la Hez

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La Sierra de la Hez se puede considerar como una continuación de la Sierra de Camero Viejo, cuya cresta sigue una orientación suroeste-noroeste.

Es una sierra de cumbres redondeadas y de numerosos barrancos producto de la fuerte erosión como consecuencia de la deforestación.

La cota más elevada es Cabimonteros con 1388 m de altura, y la mayor extensión de tierra está formada por conglomerados.

Solo las laderas meridionales más inferiores están formadas por margas y calizas.

Los diferentes estratos y las antiguas utilizaciones del suelo diferencian dos claras regiones. Una de sustrato cuarzoarenítico ácido con vegetación arbustiva de estepa y otra de conglomerados más o menos sueltos de naturaleza también ácida. El pastoreo y la tala masiva han provocado algunas zonas un poco esteparias.

En general la característica fundamental de este entorno natural estriba en que si bien cuenta con características fundamentalmente mediterráneas la influencia atlántica se deja sentir en todos los sentidos.

Por otro lado cabe destacar que el paisaje que este entorno forma es uno de los más bellos de la Comunidad Riojana.

Peñas de Jubera

Las peñas calizas de Jubera se elevan más de 300 metros sobre la orilla derecha del río Jubera entre los pueblos de Jubera y Robres del Castillo.

Las Peñas de Jubera son un pequeño ramal de la Sierra de la Hez, cuyo punto álgido se presenta sobre una loma mucho más elevada, Cabimonteros.

En la actualidad un parque eólico recorre toda la cresta de esta cima y la del Serralay, de 1.302 m.

Sin embargo, las Peñas de Jubera mantienen un paisaje menos humanizado y más singular. Si bien el territorio se halla bastante deforestado, todavía las carrascas y algunos pocos tejos sobreviven en los altos roquedos, en los que anidan algunas aves rapaces. El Tejedo, de 1.138 m es una de las cimas más bellas de la zona.

Desde el punto de vista geológico se trata de un conjunto de roquedos cuya composición litológica predominante son calizas del Jurásico marino y weáldico que rodean un núcleo yesífero. Al norte afloran conglomerados vindobonienses del Mioceno que dan lugar a paredones de escasa altitud. El contacto con el Terciario del Valle del Ebro se hace en Jubera por una falla vertical.

Existen dos núcleos importantes de peñas:

El Barranco de San Martín: Formado por la acción erosiva del arroyo del mismo nombre se haya excavado sobre materiales del Jurásico y presenta los escarpes más pronunciados en Peña Muro, cortado de unos 450 m de longitud y 20 de altura.
Peña Tejero: Dividido en dos líneas paralelas de escarpes. Está formado por calizas jurásicas que han experimentado una fuerte disgregación originándose en su base amplias zonas de canchales.

Peñas de Leza

Las Peñas de Leza entre los ríos Leza y Jubera esconden al otro lado de las mismas una de las regiones más olvidadas de la geografía Riojana, las Alpujarras. El límite entre el valle del Ebro y las montañas de Cameros es aquí muy abrupto. La joya paisajística de la región lo constituye el Cañón del Río Leza.

La cumbre occidental de Peñas de Leza de 1.146 m está dividida en dos partes por un estrecho valle descendente. Al Sur queda el pico del Monje de 1.154 m.

En esta zona encontramos dolinas, algunas de tamaño tan importante que han formado verdaderas hoyas, como La Covaza.

Siguiendo el corte de las peñas hacia levante se culmina el cresterío en el vértice del Zenzano, de 1.201 m.

Peñas de Viguera

Espacio formado por un conjunto de grandes escarpes situados a ambas márgenes del río Iregua, originados al excavar el río los conglomerados miocenos, entre los que destacan el Castillo de Viguera y las Peñas de Islallana.

Estos materiales geológicos ponen en contacto los sedimentos terciarios de la Depresión del Ebro con los secundarios de la Sierra.

Sus paredes, de un elevado valor paisajístico, son utilizadas por diversas especies de aves rapaces para establecer sus zonas de cría.

La vegetación del entorno es sumamente variada. Aquí se distribuyen altitudinalmente carrascales, rebollares y hayedos, con pinares de repoblación en las cumbres.

El paisaje es uno de los más atractivos de La Rioja y muy conocido por las vistas de las paredes verticales de conglomerados y las huertas del Iregua que se contemplan desde la población de Viguera.

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